miércoles, 5 de diciembre de 2012

LOS RATONES DE RAFAEL FRANCO

El testimonio de "El Boli" rescata una época de la gente de abajo.

LOS HOMBRES DE MUELLE, ANDAMIO Y COSTAL NO TUVIERON CANTORES. NI FALTA QUE LES HACE. MÁS ALLÁ DE LA NECESIDAD ECONÓMICA. MUCHOS DE ELLOS MANTUVIERON VIVA LA LLAMA DE ESTE ARTE EFÍMERO PARA PREPARAR LA EXPLOSIÓN DE COSTALEROS AFICIONADOS DE HOY EN DÍA. LA CUADRILLA DE LOS RATONES, ESOS COSTALEROS DE ESCASA ESTATURA ESPECIALIZADOS EN PALIOS , FUE UNA CREACIÓN DE RAFAEL FRANCO , UNO DE LOS GRANDES DEL TRAJE NEGRO. FRANCISCO REYES "EL BOLI" REMEMORA AQUELLOS TIEMPOS DIFÍCILES.

La historia viva del costal
Francisco Reyes Páez, "El Boli"

Primera cuadrilla de hombres de estatura recortada que
Rafael Franco ideó para sacar los palios. 
En la leyenda auténtica de la gente de abajo, en las madrugadas de coroneles de tinto espeso y recio tabaco negro, pantalones de franela gastada y la misma alpargata que servía para subir al andamio o bajar al muelle, Rafael Franco Luque ideó la forma de igualar a los costaleros de estatura más recortada para portar los palio. En la decisión se buscaba cierto alivio para aquellas cuadrillas que se echaban a los hombros la Semana Santa entera a ala vez que se encontraban menores dificultades para salvar dinteles y puertas.
Eran unos hombres así de chiquititos que mecían los palios "arrastrando los papelones" de lo poco que se separaban los zancos del suelo , imprimiendo un estilo que al cabo de los años acabó creando una escuela.
Si Rafael Franco Luque el padre de el fundador de los ratones , fue su hijo Rafael Franco Rojas el que verdaderamente popularizó y difundió su trabajo creando esa leyenda menuda que aún es ejemplo de buen hacer en el arte de llevar los pasos.

Pocos saben quién es Francisco Reyes Páez, pero muchos conocerán de sobra a "El Boli" que labró su pequeña leyenda al lado de esos hombres bajitos a la órdenes de Rafael Franco Rojas. El Boli ya no baja al centro  ver sus cofradías pero enhebra sus recuerdos entre sus visitas trianeras a la Madre de Dios del Rosario, la patrona de los capataces y los costaleros, y su tertulia en el bar El Boliche cerca del parque Amate. Sus recuerdos sirven para reconstruir el aguafuerte de otra época, de esos tiempos de corría entera, de cofradías desde Ramos a Pascua y aquellas mudás fantasmales de adoquín mojado y aguardiente en el Punto para llevar  traer los pasos desde los almacenes de la Ronda.

"Yo estuve desde el 52 a el 60 con Ariza y después me pasé a la cuadrilla de Rafael Franco", recuerda "El Boli". "Era algo más pesado, cambié de ir en la trasera a igualar en la delantera y me fui acostumbrando a aquella cuadrilla de hombres bajitos que solo sacaban palios"
Si, otros nombres míticos del terno negro reclutaban a su gente en el muele o en las lonjas, Franco formaba su cuadrilla con los albañiles y peones de la construcción que tenía a su cargo.
"Trabajábamos hasta el mediodía y después nos íbamos a sacar los pasos. A la mañana siguiente estaba otra vez en mi puesto de albañil. Trabajaba con la gente de la cuadrilla , estábamos en una sección de albañilería que precisamente mandaba Rafael Franco, que era nuestro capataz y perito albañil. El reclutaba a sus hombres entre los hombres de andamio,. Lunes, Martes y Miércoles bregábamos en el tajo hasta mediodía . A partir del Jueves Santo era mas seguido y necesitábamos más tiempo", rememora el viejo costalero, que siempre antepuso su afición a lo meramente económico. "Yo no preguntaba nunca ni lo que iba a ganar ni lo que teníamos que sacar. Había afición y hoy me habría puesto el costal igual. Algunos compañeros me preguntaban: ¿Cuando se gana aquí, Boli? Pero yo tenia mi amistad con Rafael . La verdad es que no era de los que mejor pagaba pero tampoco era de los que más dinero le llevaba a las hermandades. Otros capataces como Ariza o Alfonso tenían un caché más alto pero es que ellos vivían de eso. Casi todos trabajaban en el muelle. Alfonso Borrero era del muelle;Bejarano era del muelle; Salvador el Gordo Penitente , se encargaba de conducir carros de para la fábrica de tabacos.
Casi todos estaban vinculados con trabajos más bastos. Rafalito era más técnico quería mucho a los ratones que era una cuadrilla que en realidad creó su padre" recuerda "El Boli".


Y efectivamente el primer forjador de la cuadrilla, Rafael Franco Rojas padre, recibió el mejor homenaje de sus hombres cuando le llevaban a enterrar:
"Cuando el padre de Rafael murió y la caja llegó a la Macarena camino del cementerio que era entonces donde se paraba para meter el ataúd en el coche para ir más ligero, los costaleros , que iban callados detrás mientras los señorito llevaban la caja, pidieron tomarla ellos hasta el cementerio. Nos dijeron que convenía correr para evitar que cerrarán el camposanto. pero los costaleros contestamos que si cerraban el cementerio estaríamos dando vueltas hasta que volvieran a abrirlo. Rafael Franco era de lo mejorcito que había", sentencia el boli mientras paladea un tintito en El Boliche recordando aquellos compañeros de otro tiempo. Hoy apenas tiene trato con los ratones supervivientes aunque entre risas señala que "Burgos nos liquidó a todos en un articulo, pero de vez en cuando me encuentro con Enrique Silva, que trabajaba en el mercado".

Aquellos eran otros tiempos, otros pasos y otra consideración social. Andar metido debajo de los palos desde el Domingo de Ramos hasta el Sábado de Santo exigía un esfuerzo especial. "Cuando empecé con Rafael Franco sacaba el palio de San Roque el Domingo de Ramos .
El de la Vera-Cruz, el Lunes Santo . El Martes, la Candelaria; y el Miércoles Santo íbamos a las Siete Palabras. El Jueves Santo cambiábamos algunos años porque normalmente Rafael contrataba dos cofradías por día, y para eso igualaba dos cuadrillas. A una la llamaban las ratas y a la otra de los ratones. En las ratas yo igualaba en la última , y en los ratones igualaba en la primera. Éramos comodines y cuando hacía falta nos mandaban de una paso a otro que estuviera pasando apuros". Y es que más allá del divismo de voces y llamadas de hoy en día , lo que se trataba era de mandar a los hombres, de liderar esas cuadrillas. " Yo he llegado a presentarme en San Isidoro en Viernes Santo y al llegar ordenarnos Rafael: tú y tú irse para el Cachorro que viene dando dolores de cabeza . El había contratado las dos cofradías y tenia gente para atenderlas. Lo de menos era llamar el martillo. Para eso tenía a sus hijos, a su hermano, y a un capataz de la Puerta Osario". recuerda El Boli.
El mítico José Ariza Mancera pasa revista a sus hombres
antes de afronta  la salida de un paso en Semana Santa 

En aquellos tiempos heroicos no se pensaba demasiado en la comodidad de los costaleros que entre sus leyendas negras tenían aquel paso forrado de tela metálica de arriba abajo con cantaritos colgando del canasto para que los costaleros pudieran saciar su sed sin abandonar las trabajaderas.
Los antiguos pasos cargaban de arrobas la cerviz de los profesionales. Preocupado por las condiciones de trabajo de su gente, la figura de Rafael Franco volvió a ser fundamental en la introducción de ciertas mejoras que reanudaron en un trabajo mejor hecho. Tal y como recuerda El Boli, "en aquella época no escatimaban madera para hacer los pasos, Tenían doble zambrana y aquellas trabajaderas, los faldones... los de las Penas de San Vicente pesaban una barbaridad. Rafael fue el responsable de la modificación de muchos pasos para mejorar el trabajo de los hombres. Cada vez que cogía una cofradía decía: esta zambrana hay que hacerla así o asá, esto hay que cambiarlo... Las candelerías de los palios pesaban mucho a partir de aquel momento se fueron haciendo pensando más en el costalero".
Pero con o sin esas refomras, no eran tiempos para demasiadas florituras y el tema para los relevos, de las cuadrillas dobladas de hoy en día era aún una quimera demasiado lejana: "Entonces no había relevos, te lo tomabas tú por tu cuenta. Cuando estabas harto le decías al de al lado: quillo, voy a pegarme un lagitazo". Pero mas allá de ciertos estereotipos forjados por la literatura social de aquellos años, de novelas como El capirote de Alfonso Grosso o de las postrimerías de una manera de entender las cofradías que se revolucinaría en los años 70, muchos de aquellos hombres costaleros de Sevilla. El propio Boli lo corrobora al señalar que "a nosotros no nos molestaba que nos llamaran profesionales. Ni mucho menos. Yo ayudé a algunos de las cuadrillas de hermanos. Estuve enseñando a la gente del Cristo de la Sed . El capataz , Juan Carlos Alba, era muy amigo mio. Les decia como tenían que hacerse la ropa y todo eso". aclara el viejo costalero, que si reconoce la necesidad que empujaba a muchos de aquellos hombres a meterse debajo de los pasos: " Entonces éramos pagados y la mayoría iban por el dinero. Tampoco se daba la cosa mal. En aquellos tiempos, al terminar la corría entera, te llevaban para casa 500 o 550 pesetas". Un puñado de duros después de echar una semana entera bajo duras trabajaderas de la época.
Desde la perspectiva que dan los años, contempla los tiempos de hoy, la del divismo de la gente de abajo que no casa con la sencillez de aquellos hombres humildes curtidos en todos los palos. " Cuando veo a esos costaleros vestidos de forma rara me parecen vanidosos. Nos vestíamos como podíamos y la ropa era la que había con el saco que cada una pudiera llevar. Eso si, la ropa tenía una medida exacta. La ropa de costalero tenía un metro de ancha por un metro treinta o cuarenta. Un metro te daba el ancho de las tres vueltas, se mantiene viva la llama de aquellos hombres menudos que no tuvieron cantores. 

1 comentario :

  1. Hola buenas tardes qué alegría me ha dado ver esa foto ya que mi padre también está ahí y me ha traído tantos recuerdos de mi infancia y poder ver a mí padre dónde tanto le gustaba muchísimas gracias por esa foto

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