jueves, 6 de marzo de 2014

LOS ARIZA, UN APELLIDO CAPATAZ

El año 2011 sin duda sería un año especial y señalado para muchos cofrades y la gente del costal y las trabajaderas. Se viviría con una emotividad acrecentada en las hermandades que tengan y hayan tenido como capataces a la familia Ariza, pues si el 2009 fue el de la retirada de Pepe Ariza tras 50 años de ejercicio; en el verano de 2010 , fallecía Rafael, el por entonces decano de los capataces de Sevilla en activo y cabeza de la prolífica saga. Serán así sus hijos , en solitario, los que se hagan cargo de los pasos que tenía a su mando por primera vez, siendo la suya la cuarta generación de unos capataces que en Sevilla comenzaron allá por 1910 sacando Santa Cruz, Los Panaderos y El Valle.

Rafael Ariza Aguirre ,el fundador de la dinastía ,a la izquierda de el esta su hijo 

José Ariza Mancera ,padre de Rafael y José Ariza Sánchez que son los chavales
 que se ve en la foto.
En este caso, nadie mejor que su hijo Rafael- "Rafalito" para muchos mientras ha estado a la sombra de su padre- y mayor de los "nuevos Ariza", para compartir sus experiencias y opiniones sobre el tema que nos atañe. Para empezar , nos hemos centrado en las diferencias entre los antiguos y los nuevos costaleros, entre profesionales y los hermanos.
Rafael nos cuenta que echa de menos el espíritu del sacrificio de los antiguos, reconociendo un sensible acomodamiento en los costaleros actuales. Gran parte de esa distinción viene provocada por los cambios sociales experimentados, convirtiéndose en voluntad lo que para los profesionales era necesidad , en cuanto al deseo de ser costalero. A pesar de ello, reconoce que los principios de las cuadrillas nuevas fueron muy duros, debido en gran parte a la falta de formación que los hombres recibían y la poca experiencia que tenían en este tipo de trabajo.

Rafael Ariza Aguirre y José Ariza Mancera sacando San Esteban
Rafael Ariza Aguirre y su nieto Rafael, ante el palio de la Amargura. 

José Ariza, padre e hijo, delante
del misterio de la Sentencia
Años 60. Rafael Ariza Sánchez en la Hiniesta.

Para Rafael una pieza fundamental tanto antes como ahora es el compañerismo, aunque lo que sí ha variado es la manera de llegar a palparlo, pues si antes los costaleros eran casi una familia, ya que incluso a veces se llegaba a componer una misma cuadrilla entre solo cuatro o cinco familias, valga la redundancia , sumando hermanos, hijos, sobrinos,etc. Eso hacía que el roce diario del trabajo tuviese muy unidos a los hombres y se ayudasen unos a otros en momentos de apuro económico , llegando a aportar pequeñas cantidades entre todos para amparar al que estaba en situación de apuro por falta de tarea, enfermedad o cualquier otra circunstancia , asemejándose a una especie de mutualidad o sindicato no reglado. Adía de hoy ese vínculo por estar codo a codo cada jornada de los 365 días del año en casi ningún caso se da ya.
El comienzo de los Ariza con hermanos, se produce sobre 1975. Era el año de 1972 y José Ariza Mancera, padre de los hoy retirado y fallecido José y Rafael Ariza Sánchez, sufre una dolencia en plena calle mientras manda el paso del Cristo de la Buena Muerte de la Hiniesta, esto provoca que sus hijos, siguiendo el consejo del médico que trata a su padre, decidan retirarse de todas las cofradías para no generar más inquietudes al maltrecho corazón paterno. Es por ello que regresan en 1975, tras el fallecimiento del patriarca, siendo contratados en esa Semana Santa para el Amor,Beso de Judas,Santa Marta, San Benito, Buen Fin,Cigarreras, Gran Poder, La O y la Soledad de San Lorenzo. En las de Domingo de Ramos, Madrugada y Viernes Santo fueron creando las cuadrillas de hermanos.En el caso del Señor de Sevilla lo hicieron sin darle excesiva publicidad al hecho por miedo a la opinión pública, y por ello los ensayos comenzaron a realizarse en pleno verano, en el entonces cerrado Mercado de Entradores, que con poca ventilación y cantidad de basuras y residuos de todo tipo, provocó que algún miembro de aquellos aspirantes, estudiante de medicina por aquellas fechas, acudiera a realizar los ensayos con mascarillas de las que hoy vemos a la venta en cualquier farmacia y así paliar el hedor provocando por los vapores de aquellos suelos abandonados.

Mercado de Entradores (En el Arenal)
Se da la circunstancia curiosa de que los trabajadores que durante la ausencia de los Ariza buscaron jornales a las órdenes de otros capataces, como Vicente Pérez Cano o "El Moreno" , volvieron casi todos a la disciplina de ellos tras trabajar de nuevo en las cofradías.
Eran años en que la solidaridad entre cuadrillas y hermandades quedaba patente en hecho como el que se dio entre San Esteban y La O, cuyos pasos estaban mandados en ambos casos por ellos, y los hermanos de cada Hermandad acudieron a echar una mano a la otra, y así se estrecharon lazos de ambas corporaciones de la mano de los capataces y por el bien común, lo que rendundó en la mejoría de las cuadrillas. En estas fechas los hermanos Ariza, Rafael y Pepe, vieron garantía en los hermanos y apostaron por ellos, decidiendo inmediatamente fomrar cuadrillas también para los pasos de palio, que al haberse siempre considerado de mayor dificultad, eran mandados por los responsables mientras los de Cristo lo eran por los ayudantes o segundos, existiendo algunos casos -para ser fieles a la realidad- en los que se actúa de manera contraria.
Según nos sigue narrando Rafael, tanto su padre como su tío Pepe comprendían que las cofradías más duras necesitaban cierto apoyo de profesionales que garantizaban un mínimo de eficacia en el trabajo, por lo que durante algún tiempo mandaron cuadrillas mixtas, como en el caso de La Soledad de San Lorenzo, que alternaba hermanos y asalariados y lo que, en contra de lo que se pueda imaginar, nunca dio lugar a enfrentamientos ni recelos entre unos y otros, y sí a un ambiente de camaradería y respeto que permitió consolidar a los hermanos en el futuro.

Rafael piensa que antes las características de cada cuadrilla y la imprimía el capataz con sus ideas y fomra mientras que a día de hoy eso se va perdiendo, dando lugar a que cada una según las maneras de la cofradía. Esto ha venido generado en cierta medida por la incursión de hermanos entre los capataces que , habiendo pasado o no por salir de costalero, acceden a distinta manera al martillo e imponen un modo de trabajo acorde a las preferencias de cada corporación. No entiende Rafael que sea necesario ser hermano para ser capataz , a pesar de ellos haber decidido apuntarse a cada cofradía que trabajan, y que es mejor contar con capataces contrastados que no ir dejando esa responsabilidad en gente sin experiencia.
Cree que se podría llegar a una situación similar a la anterior, pero a muy largo plazo y con la necesidad de que se produzcan cambios sociales importantes . Puede ocurrir que hermandades que necesiten costalero acudan a capataces que los tengan en su cuadrilla pero en otra Hermandad y esto pueda provocar que el capataz solicite una compensación económica, que si bien en principio puede resultar insuficiente para pagar a los costaleros, si sirva para que resurja un "neo profesionalismo" a nivel del capatz. En palabras de Rafael, los Ariza decidieron hace algunos años a dejar de cobrar en las cofradías donde salían, acallando así desde estas líneas ciertos comentarios que al respecto han corrido por la ciudad en cuando a la confianza depositada en esta saga, la más longeca de Sevilla, por hermandades en los último años.
Primera cuadrilla de hermanos costaleros en el Gran Poder en 1975.
En medio estánlos capataces , Rafael y José Ariza Sánchez.

Primer cuadrante de hermanos costaleros en el Gran Poder.

Años atrás, mientras ellos mandaban el paso de Santa Marta, única Hermandad que sigue con una cuadrilla de costaleros y capataces pagados, ofrecieron la posibilidad de crear la cuadrilla de hermanos, idea que fue rechazada por la Junta de Gobierno de entonces, decisión refrendada por las venideras a posteriori  y hasta hoy. n palabras de un ex hermano mayor, mejor pagar a los costaleros y evitar disputas vividas en el resto de las hermandades; esa parcela así, está más controlada. Entonces, recomendaron que hablasen don Domingo Rojas para que se hiciera cargo de ese trabajo, pues a ellos les costaba mantener una cuadrilla profesional completa sin tener a su cargo pasos todos los días de la semana.

EL PESCAÍTO DE SANTA CRUZ 

Cuenta Rafael que era costumbre de sus antepasos igualar a los hombres del primero al último y después entre el paso de Cristo y el de palio. Normalmente , los que trabajaban en las delanteras de los pasos de Virgen estaban acostumbrados a la dureza de los kilos de las candelerías, y explica que hubo un año en que en la Hermandad de Santa Cruz los que solían ir en primera y segunda de palio fueron igualados en la trasera del Cristo de las Misericordias. Hubo hombres de más que fueron enviados a trabajar con otro capataz que estaba falto de personal para ese día concreto. Los de aquella trasera, sobrados de fuerzas, menospreciaron aquella "corría" antes de su finalización y mandaron a uno más nuevo a comprar vino y "pescaíto" frito que después otro peón, caminando de espaldas al resto, iba dando a los demás con las consiguientes bromas que aquello provocaba, aunque siempre sin faltar al respeto y orden necesarios.
Trascurrido parte del recorrido hubo problemas en la delantera del palio y Ariza recurrió a aquellos hombres de confianza para paliar la necesidad y algún costalero, debido a la ingesta desmedida de "pescao" y vino pagó la osadía y, según Rafael "echó pescao hasta por los ojos..." , y es que a los pasos jamás se les debe perder el respeto. A ninguno.

EL CHATO DE GELVES

En la extinta etapa de sólo profesionales , trabajaba a las órdenes de los Ariza un hombre de Gelves al que todo conocían como "El Chato". Éste tenia fama de poseer gran fuerza y destreza como cargador y hombre de trabajo unido a la rudeza de sus decisiones. Un día fue igualado en el lugar que normalmente ocupaba otro de nombre Hipólito y también afamado entre aquellas cuadrillas. Hipólito casi siempre iba en la última con un taco que le permitía nivelar su estatura a la de los compañeros de trabajadera. Justo allí "El Chato" se puso aquella vez, sin reparar en el taco que para Hipólito iba colocado. Los demás, de acuerdo entre ellos, se quedaron callados para ver la reacción del forzudo de Gelves que, para no arruinar su leyenda ganada a pulto "chicotá" tras "chicotá", aguantó bastante tiempo sin quejarse en voz alta pero con sacrificio. Cuando casi mediada la "corría" se dio cuenta de su error, del mismo enfado quitó el taco de la trabajadera a base de cabezazos, literalmente hablando, ellos no hizo sino reforzar su leyenda de hombre tosco y dotado de genio, coraje y fuerza. Cosas de los antiguos profesionales.

LA O CON LLUVIA

Nos situamos en el añ 1984, quizás 1985, y la impertinete lluvia, obliga al Cachorro y la O a refugiarse en la Parroquia de la Magdalena, decidiendo la Hermandad de la Expiración regresar de vuelta el Domingo de Resurrección y La O aprovechar un claro no demasiado esperanzador en cuando a su duración , para emprender el camino de entorno a la trianera calle Castilla. 
En cuanto manos, es decir "chicotás", el palio está en las proximidades de la puerta de la Parroquia y el agua de nuevo hace acto de presencia. El fiscal de paso, viendo el fervor de la gran cantidad de público que acompaña a la cofradía y vitorea y aplaude cada paso que da la Virgen, decide avisar a la banda para que toquen dos marchas antes de entrar para que la preciosa imagen se luzca en la puerta de su casa, pues el posible daño que pueda ocasionar la lluvia, no se verá incrementado por unos minutos más y así premiar la fidelidad de los devotos y el esfuerzo de los costaleros.
No menos emotivo, fue el año, hace menos fechas, en que estando dentro de la Catedral, Rafael hijo se percata de un improvisado "Cabildo de Oficiales" en el interior de las naves de la Sede Catedralicia, al acercarse y preguntar, le comentan el riesgo de lluvia para pasadas unas horas, que según el itinerario , hará que el duro paso de la Virgen se encuentre lejos de cualquier lugar que sirva para guarecerse. Se está planteando la posibilidad de quedarse en la catedral. Rafael se compromete a tener el paso de lante de la Capilla de los Marineros de la Hermandad de la Esperanza de Triana a dicha hora y, de esta manera, llegada la inclemencia meteorológica poder pedir cobijo en la fraternal casa del Cristo de las Tres Caídas . Dicho y hecho, con paso diligente pero siempre con la elegancia y el dulce sabor que esta gente imprime a sus palios, la Virgen está en la calle Pureza en el momento que caen las primeras gotas.
Una vez abiertas las puertas, el palio es acogido entre aplausos y pasado un rato y las nubes, volverá a su casa de igual manera que llegó a Triana., entre emoción generalizada de la gente que acompaña, bien de paisano o de nazareno color buganvilla , el majestuoso paso de palio.

Viernes Santo 1981. En la O,
Rafael ArizaSánchez y su hijo Rafael
1987. Ensayo de la Parihuela de La O, ambos lados aparecen Pedro y Ramón Arinza Moreno.

Ante el Nazareno de Triana, Rafael Ariza Sánchez
y sus tres nietos.
EL TRIUNFO DE LOS HIJOS

Con emoción Rafael nos empieza a contar como poco a poco se van ganando los hijos la confianza y el respeto de sus padres. Se produce año tras años llegada cierta estrechez en el recorrido de la Hermandad del Gran Poder, que estando él con su padre en el palio -otro hueso duro de roes- éste llegada esa dificultad aparta al hijo del mando y lo lleva él hasta salvar el trance.

También llega, como no puede ser de otra manera, el año en que el padre, sin perder de vista los mandos y el sitio, permite que su hijo meta el paso por la estrechez. En ese momentos el hijo, seguro de sí mismo y como muestra de su capacidad, pide más paso en pleno apuro, a lo que su padre -más tarde y con el paso parado le pregunta por qué hizo aquello. El hijo se volvió y le dijo al padre con cierto descaro"¿Quién estaba mandando? ¿tu o yo? , el padre esbozó una sonrisa como muestra de aprobación.
Otro año , llegada la hora de repasar la "igualá" justo antes de salir y entregar los relevos, Rafael hijo -poco conforme de cómo ha quedado todo- remodela la "igualá" completa ante la atenta mirada del padre que, callado contempla la decisión de su hijo. Una vez terminado y ante el asombro de costaleros, listero y miembro de la Junta , el padre pregunta al hijo "¿Estás conforme ahora con lo que has hecho?" , a lo que Rafa responde afirmativamente. El maestro le dice "Así me gusta, que salgas a las calles, seguro y satisfecho con lo que llevas entre manos y consciente de lo que tienes y como lo colocas". Es la alternativa cariñosa y orgullosa de quien transmite conocimientos y enseñanzas comprobando cómo no caen en saco roto.
Si éstas pudieron pudieron haber sido alternativas podemos decir que la entrega del testigo o la conformación de la realidad le llegó a Rafael el año pasado. La retirada de José Ariza Sánchez tras la Semana Santa de 2009 hace que Rafael padre se vaya al Señor Nazareno de la Cruz de carey con su sobrino Toni y su hijo Ramón. Sus otros hijos Pedro y Rafel se quedan en el palio. 
Una vez vez el Señor dentro de la iglesia, el padre se acerca a ver como termina la Virgen su estación de penitencia. Nadie mejor que él sabe de lo duro de ese paso, de su delantera, de sus dimensiones, del castigo que infringe a los hombres. Entre la penumbra de una calle Castilla, sin farolas encendidas y sólo iluminada por los cirios de los nazarenos que, separados más de lo normal unos de otros, traen recuerdos de Viernes Santo del siglo pasado, el maestro avanza con la mirada fija en el paso. Escucha la música de la banda que interpreta las notas de una clásica marcha. La cera baja, ya fundida, muestra plena de belleza del rostro de su Virgen. Suena el martillo y la "levantá" disipa las dudas que pudiera traer en su corazón el viejo. La cuadrilla viene con fuerza, gustándose en el trabajo , con ganas de palo, disfrutando y haciendo disfrutar. Rafael llega a la delantera del paso y no dice nada, su mirada está clavada en los ojos de su Virgen, pero con la sangre de capataz que corre por sus venas no puede evitar darse cuenta del trabajo que se ha hecho con esa gente , y no es flor de un día. El momento que vive esa cuadrilla es envidiable.

Una vez "arriao" el paso llama su hijo Rafael -partir de aquí,lágrimas aparecen en el entrevistado. y éste emocionado, nos cuenta como a solas entre tanta gente, su padre con gesto cariñoso le pellizca la cara y le dice ¿Qué pasa que te tenías que salir con la tuya no?- "¿a que te refieres papá?"- "a que has tenido agallas de hacer lo que yo nunca he podido en tantos años. Pegar semejante paseo a nuestra Virgen y traerla así, paseándola hasta la misma puerta de la parroquia como si tal cosa", besó su mejilla, y se quedó detrás de él, viendo su trabajo y maravillado con lo que pasaba allí, sin volver a tocas el llamador más.

-"Jamás olvidaré la cara de satisfacción de mi padre en ese momento viendo aquello. Eso vale por todo el esfuerzo y tiempo dedicado".

Rafael se traga el final de la emoción y, sin más, termina el agradable rato que hemos pasado juntos. El relevo está asegurado y en inmejorables manos. El tiempo dirá el resto.

A continuación os dejamos algunas fotos de esta familia capataz en su trayectoria delante de los pasos.













No hay comentarios :

Publicar un comentario