sábado, 15 de febrero de 2014
jueves, 13 de febrero de 2014
COSTALERAS. Exposición fotográfica de Miguel Sánchez Ivars.
En 2012 tuvo lugar en Cádiz una exposición del creativo de la agencia de bodas ‘Si Quiero’, Miguel Sánchez Ivars llamado "COSTALERAS", donde se recreaban distintas poses contrastando la dulzura femenina y la masculinidad de la costalería. "Eran imágenes metafóricas que evocan momentos del antes, durante y después del trabajo del costalero" decía su creador.
La exposición no ha dejó indiferente a nadie: cofrades y aficionados y amantes del arte fotográfico. Lo que para unos era una falta de respeto con las cofradías, para otros era trabajo bien hecho –no hay duda de la excelente factura de las fotografías– e incluso una visión diferente de la mujer, de la igualdad de ésta con el hombre, del mundo de las cofradías.
Otros no veían nada profano porque no aparece nada sagrado. En cualquier caso, un trabajo impecable de Sánchez Ivars quien, una vez más sorprendió por su visión diferente de las cosas, por su creatividad y atrevimiento, ofreciéndonos una imagen inédita en el panorama cofradiero de la península ibérica, que ha dado la vuelta a España a través de las televisiones, internet y las redes sociales.
Otros no veían nada profano porque no aparece nada sagrado. En cualquier caso, un trabajo impecable de Sánchez Ivars quien, una vez más sorprendió por su visión diferente de las cosas, por su creatividad y atrevimiento, ofreciéndonos una imagen inédita en el panorama cofradiero de la península ibérica, que ha dado la vuelta a España a través de las televisiones, internet y las redes sociales.
miércoles, 12 de febrero de 2014
LOS ENSAYOS
Libro: ¡VENGA DE FRENTE!
Autor: Juan María Gallardo
Editorial: ABEC editores.
Autor: Juan María Gallardo
Editorial: ABEC editores.
La llegada de los hermanos costaleros a las trabajaderas lleva consigo la aparición de otro apartado nuevo que antes no existía, los ensayos.
Mientras los pasos fueron llevados por profesionales , no existía la necesidad de practicar, lo máximo que se hacía en aquellos tiempos eran las "mudás" y "desarmás" y, aunque es cierto que ayudaban en éste sentido, se hacían para trasladar bien los pasos, bien las parihuelas, desde el lugar donde descansaban el resto del año hasta las iglesias para su montaje en Cuaresma o para su depósito ya finalizada la Semana Santa.
Lo primero que hicieron los hermanos que se reunieron para formar una cuadrilla fue probarse, entrenarse y ver si eran capaces de aguantar debajo de los pasos igual que lo hacían los asalariados. Ya había habido algunos que se habían metido, pero el temor estaba en saber si serían capaces de hacerlo los hermanos solos, sin ayuda de los que sabían hacerlo y tenían este oficio.
El tiempo diría que sí, que los hermanos no sólo son valientes y capaces, sino que adquirirían el oficio, pues tienen algo que es fundamental: ilusión. No obstante y a pesar de esas ganas de sentirse válidos, necesitan practicar, prepararse para lo que pudiera ocurrir y saber manejar la situación. Para ello comienzan a ensayar, a poner en escena las causalidades que podrían acaecer el día de la estación de penitencia, las estrecheces , las dificultades de altura, las entradas y salidas, la rampa, etc...
En sus inicios, las cuadrillas de hermanos ensayaban en verano, otoño e invierno y lo hacían una, dos o tres veces por semana, llegando a efectuar quince o veinte ensayos antes de la semana esperada. No tenían reparo por las adversidades, tenían un fin en la mente y no les pesaban los contratiempos. Los tachaban de locos, de atrevidos, de no saber a lo que se enfrentaban, de jugar a los pasos... Llegaron a efectuarse pruebas reales que consistían en realizar el mismo recorrido de la cofradía el día de salida. Salen casi siempre al anochecer y terminan de madrugada, a veces casi amaneciendo. No llevan relevos. A veces no tienen donde calmar la sed, hasta terminar el ensayo. Roban tiempo de sus familias y su descanso, por amor al costal. Suelen ensayar los fines de semana, pero a veces lo hacen días laborales , al siguiente, al trabajo rutinario, con poco descanso y cansancio acumulado. Nada importa.
Con el paso de los años el número de ensayos se irá reduciendo, en principio porque las cuadrillas se fueron cuajando y los peones también,con lo que la compenetración se hizo mayor y se fueron haciendo menos necesarias las pruebas. A mediados de los años noventa , hubo alguna cuadrilla que, debido a la calidad que reunían sus costaleros, no ensayó y solo realizó la "mudá", el caso es atípico y, con el transcurso de los años, acabará haciendo como las demás.
En estos inicios de siglo, la media es de tres o cuatro ensayos por cuadrilla. A veces, y por la duplicidad de cuadrillas, unos días ensaya una y otros días otra. Nos preguntamos ¿hasta dónde vamos a llevar las distancias con los antiguos? En parte, aquellos múltiples ensayos del principio de los hermanos costaleros, sin que se dieran cuenta, unían mucho a los hombres por el trato durante los mismos y los posteriores ratos de charla y tertulia con el apoyo del trago de por medio. Hoy, si los separamos ayudaremos a aumentar la distancia entre ellos y eso no suma para que estén todos a una llegada la necesidad.
Retomando el tema, el capataz se empieza a encontrar, cada vez más, con un nuevo problema; la reiteración de ensayos y la falta de compromiso de algunos hombre, lo que unido a la veteranía que algún costalero ya posee, hace que si se programan tres ensayos de antemano muchos costaleros prevean dejar de asistir a alguno de ellos por desidia, falta de interés y sentir que no son necesarios para ellos.
Los ensayos ya no son como los de antes. Ahora hay relevos, el tiempo que cada hombres está debajo del paso es menor y no se termina tan tarde. Actualmente se está imponiendo una nueva práctica, la de ensayar a otras horas, se empiezan a ver ensayos tanto a medio día como a primera hora de la mañana los sábados y domingos, por ser estos días en que hay mayor número de costaleros disponibles en cuanto a su trabajo se refiere.
Para los ensayos de los primero años se utilizaron radiocasetes que, llevados por fuera en la mano por algún miembro o amigo de la cuadrilla,hacían sonar marchas procesionales para dar más realismo al ensayo. La evolución tecnológica ha traído consigo la posibilidad de que esos portátiles se fijen a la parihuela, se coloquen altavoces por la misma y aumente la calidad. Es esta transformación tecnológica la que tanto ha ayudado y aliviado en los ensayos. Ya suena antigua aquella voz del capataz avisando al chaval que cargaba todo el ensayo con el aparato de música diciendo "Níño dále al pikú".
Otro elemento que comienza a hacerse más frecuente con el transcurso de los años y fruto del desarrollo de los ensayos, es la coincidencia de varios de ellos en un mismo día y de cuadrillas diferentes, es decir, comienzan a proliferar costaleros que pertenecen a diferentes cuadrillas de distintos capataces , llegándose a dar el caso de tener que ensayar un mismo costalero en diferentes lugares a la vez al estar comprometido y citado con distintos capataces que , por casualidad , han puesto los ensayos el mismo día y a la misma hora. Esta circunstancia llega a provocar en ocasiones, dependiendo de la rigidez del capataz en cuestión para permitir faltar a uno de los ensayos , la renuncia obligada por parte del costalero a sacar uno de los pasos en cuestión para ensayar, provocando el tener que dejar la cofradía por incompatibilidad entre los mismos.
Esta situación en otras ocasiones y ante la negativa del costalero a asumir esta difícil y nunca agradable decisión de dejar una cofradía, conlleva y provoca multitud de anécdotas en las que tenemos como protagonistas a costaleros, que compinchados con compañeros de ambas cuadrillas les informan de la ubicación de los ensayos para que puedan ir compaginando ambos , trasladándose de uno a otro con la ayuda de algún medio de transporte rápido, por lo general en motos , ya sea por la comodidad de aparcamiento o por su fácil manejo a la hora de callejear por Sevilla.
lunes, 10 de febrero de 2014
Grabaciones de audio en el primer ensayo de San Benito
Grabación de audio en el primer ensayo del misterio de San Benito
(Marcha "Martes Santo en la Calzá)
Grabación de audio en el primer ensayo del misterio de San Benito
(Marcha nueva sin estrenar ese día, "Entregado a su Pueblo")
domingo, 9 de febrero de 2014
LOS PASOS QUE MÁS PESAN
Libro: ¡VENGA DE FRENTE!
Autor: Juan María Gallardo
Editorial: ABEC editores.
Dentro de la vorágine en la que se ha convertido todo lo que rodea a las cuadrillas de costaleros, se ha consolidado como un reto para muchos el pertenecer a los que sacan los pasos más pesados.
De siempre ha habido pasos con fama de "dar más leña" que otro, siempre hemos tenido en la cabeza esos misterios o palio con nombres que sonaban a "corría dura", a cuello y espalda castigada, a esfuerzo y pelea constante. Entre ellos los hay con dicha fama bien merecida, así cabe destacar entre los de Cristo, a La Amargura, -el Herodes-, La Lanzada, Quinta Angustia, Los Caballos, San Roque o La Carretería entre otros; y entre los de Virgen los pasos de La O, El Socorro, Las Lágrimas, El Silencio, El Gran Poder por poner algunos ejemplos. Estamos seguros de que cualquier costalero pensará que su paso bien podría estar entre los citados, incluso alguno debe llegar a pensar que cometemos un error al omitirlo, y es que nos encontramos en una fase en que casi todos queremos que nuestro paso sea pesado, sea duro, sea de los que según el argot, "dan jabón". Sinceramente no acabamos de entender el porqué de este anhelo.
¿Acaso es mejor costalero aquel que trabaja en un paso de más tonelaje?, ¿acaso es menos costalero aquél que sale en una cofradía de menos horas en la calle? Todas estas ideas no son más que una equivocación, pues siempre hemos dicho que todos, absolutamente todos lo pasos pesan, y normalmente más en el camino de vuelta. Todos los pasos pasan factura en mayor o menos medida, pero al fin y al cabo factura. Es más, nos atrevemos a decir bajo el amparo de la experiencia que pasos que sobre el papel son más livianos, han cobrado un tributo mayor que otros que a priori eran más exigentes. Por lógica, son muchos los condicionantes que influyen en una salida procesional , a modo particular podemos hablar de la confección y el apresto de la ropa, de su hechura y colocación, de su acomodo de penitencia, de la experiencia, de la motivación , de la devoción , de la afición...todos estos condicionantes a la hora de medir el esfuerzo que exigirá una salida procesional.
En definitiva, no hay teorías que se cumplan a rajatabla ni consejos por muy expertos que sean que acierten de pleno, pues ya hemos visto que las cosas varían de un año a otro sin que siempre haya una explicación fiable para ello.
Pero volviendo al tema principal de este apartado, hay una corriente de costaleros jóvenes y muy aficionados que acuden a pedir trabajo a pasos de esos que tienen colgado ese "sanbenito" de pesados como vara de medida a su esfuerzo; como buscando una prueba de capacidad. Después puede resultar que esa cuadrilla gane la pelea a ese paso y, en cambio, donde menos se pensaba sale un año malo del que acudió pensando que saldría victorioso. En esta situación actual se ha impuesto sin mala fe, quede claro, la costumbre en muchas hermandades de medir con exactitud el peso en kilogramos de sus pasos de salida.
Entendemos que esta medición se ha hecho con idea de controlar el peso de las parihuelas de ensayo, ya sea para aproximarlas a los pasos de salida o bien para aumentarlos y así buscar una preparación más exhaustiva y que ayude a que, llegada la Semana Santa, se noten para bien los entrenamientos efectuados.
Sin descartar estas actuaciones , no podemos dejar de pensar que puedas llegar a ser contraproducentes en el sentido de proporcionar una información al costalero que casi nunca había poseído y que ahora se puede utilizar sin darse cuenta para crear cierta psicosis, en cuanto a que no es lógico que un paso de menos kilos apriete más que otros que pese más, refiriéndonos a la posible división entre los integrantes de la cuadrilla, sin tener en cuenta que esa matemática en la trabajadera y el costal no existe. Ahí también juega su papel la irregularidad de este arte tan particular.
Autor: Juan María Gallardo
Editorial: ABEC editores.
Dentro de la vorágine en la que se ha convertido todo lo que rodea a las cuadrillas de costaleros, se ha consolidado como un reto para muchos el pertenecer a los que sacan los pasos más pesados.
De siempre ha habido pasos con fama de "dar más leña" que otro, siempre hemos tenido en la cabeza esos misterios o palio con nombres que sonaban a "corría dura", a cuello y espalda castigada, a esfuerzo y pelea constante. Entre ellos los hay con dicha fama bien merecida, así cabe destacar entre los de Cristo, a La Amargura, -el Herodes-, La Lanzada, Quinta Angustia, Los Caballos, San Roque o La Carretería entre otros; y entre los de Virgen los pasos de La O, El Socorro, Las Lágrimas, El Silencio, El Gran Poder por poner algunos ejemplos. Estamos seguros de que cualquier costalero pensará que su paso bien podría estar entre los citados, incluso alguno debe llegar a pensar que cometemos un error al omitirlo, y es que nos encontramos en una fase en que casi todos queremos que nuestro paso sea pesado, sea duro, sea de los que según el argot, "dan jabón". Sinceramente no acabamos de entender el porqué de este anhelo.
¿Acaso es mejor costalero aquel que trabaja en un paso de más tonelaje?, ¿acaso es menos costalero aquél que sale en una cofradía de menos horas en la calle? Todas estas ideas no son más que una equivocación, pues siempre hemos dicho que todos, absolutamente todos lo pasos pesan, y normalmente más en el camino de vuelta. Todos los pasos pasan factura en mayor o menos medida, pero al fin y al cabo factura. Es más, nos atrevemos a decir bajo el amparo de la experiencia que pasos que sobre el papel son más livianos, han cobrado un tributo mayor que otros que a priori eran más exigentes. Por lógica, son muchos los condicionantes que influyen en una salida procesional , a modo particular podemos hablar de la confección y el apresto de la ropa, de su hechura y colocación, de su acomodo de penitencia, de la experiencia, de la motivación , de la devoción , de la afición...todos estos condicionantes a la hora de medir el esfuerzo que exigirá una salida procesional.
En definitiva, no hay teorías que se cumplan a rajatabla ni consejos por muy expertos que sean que acierten de pleno, pues ya hemos visto que las cosas varían de un año a otro sin que siempre haya una explicación fiable para ello.
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| Pesando un paso |
Pero volviendo al tema principal de este apartado, hay una corriente de costaleros jóvenes y muy aficionados que acuden a pedir trabajo a pasos de esos que tienen colgado ese "sanbenito" de pesados como vara de medida a su esfuerzo; como buscando una prueba de capacidad. Después puede resultar que esa cuadrilla gane la pelea a ese paso y, en cambio, donde menos se pensaba sale un año malo del que acudió pensando que saldría victorioso. En esta situación actual se ha impuesto sin mala fe, quede claro, la costumbre en muchas hermandades de medir con exactitud el peso en kilogramos de sus pasos de salida.
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| Parihuela de San Gonzalo, 1960 Gg |
Sin descartar estas actuaciones , no podemos dejar de pensar que puedas llegar a ser contraproducentes en el sentido de proporcionar una información al costalero que casi nunca había poseído y que ahora se puede utilizar sin darse cuenta para crear cierta psicosis, en cuanto a que no es lógico que un paso de menos kilos apriete más que otros que pese más, refiriéndonos a la posible división entre los integrantes de la cuadrilla, sin tener en cuenta que esa matemática en la trabajadera y el costal no existe. Ahí también juega su papel la irregularidad de este arte tan particular.
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